Expatraido; o de ser un exiliado (de cómo viajar no es para todo el mundo.)

Hace unas semanas compré una revista (revista de la UNAM), el número que compré está dedicado a las comunidades. Es decir, a cómo los seres humanos forman sociedades, ya sean digitales, o físicas.

No es que menosprecie las comunidades digitales, pero para el propósito de este artículo, no quiero referirme a estas. ¿Habré cometido un error al mencionarlas?

Volviendo al tema, ser un exiliado, expatriado, cómo viajar no es para todo el mundo.

Porque (y de aquí en adelante cuando escriba la palabra viajar, será para referirme a los viajes que no tienen regreso) cuando decides viajar hay poco tiempo para las relaciones duraderas. Quizá siempre tengas aquellas que hiciste cuando eras niño. Pero volver a crear nuevas conexiones, cuando vas de un lado a otro, es bastante difícil.

Por eso digo que viajar no es para todo el mundo. El viaje, aunque lleno de aventuras y emociones, es bastante solitario.

En la guerra de las galaxias, en el capítulo en el que Luke se entrena con el maestro Yoda, este le dice que un Jedi no busca aventuras.

¿Estaré cometiendo un error al vivir de este modo? ¿Estaremos cometiendo un error con este estilo de vida? Ya saben, viajar demasiado, sin tener un lugar al que llamar hogar.

El otro día escuché a un joven decir que el no iría más lejos de mudarse dentro de su misma ciudad.

Quizá la mejor forma de vivir es esa, la de quedarse, aunque duela como si acabaran de acuchillarte el abdomen.